Ciudad de cristal. Paul Auster
Daniel Quinn escritor de 35 años, viudo, escribe novelas de misterio, con el nombre de William Wilson, le gustan el béisbol, la ópera y sobre todo caminar, a ello dedica los meses al año que le deja libre la escritura (escritura que le cuesta muy poco trabajo y lo único que le parece digno cuando decide dejarlo todo tras la muerte de su esposa e hijo). Nadie conoce su secreto: su agente no lo ha visto nunca.
Una noche, más tarde de las doce, llama por teléfonoalguien que pregunta por el detective Paul Auster. Aunque lo despide bruscamente, se queda con la intriga y tras recibir varias llamadas concretan una cita y Daniel acude, fingiendo ser el detective Paul Auster. Se encuentra con una bella llamada Virginia Stillman, esposa de Peter Stillman, un hombre muy extraño (¿esquizofrénico?) con dificultades para hablar, moverse y regir, debido a que su padre lo había encerrado siendo un niño y cuando lo sacaron del encierro, por un incendio, tenía muchas dificultades de aprendizaje. Peter se encuentra aterrorizado porque el padre que lo había encerrado sale de la cárcel. Por esa razón buscan un detective.
Cuando termina la conversación con Peter, Virginia le aporta el resto de la información: el padre de Peter había estudiado en Harvard Filosofía y Religión, se doctoró y comenzó a trabajar en Columbia, enviudó, enloqueció, probablemente por la ofuscación en alguna idea de tipo religioso, encerró a Peter con nueve años. Hasta hace dos había estado en un hospital y entonces Virginia, su logopeda, se había casado con él para que tuviera una vida normal.